Una pastelería boutique que combina sofisticación, funcionalidad y experiencia en un local de planta abierta.
El espacio se divide en dos ambientes diferenciados entre área de venta y obrador, transmitiendo la esencia de la marca en cada detalle.
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Un viaje sensorial a través de los materiales, la iluminación y el diseño gracias al uso de colores soft, formas orgánicas y texturas como los revestimientos de terrazo que cubren la grada que funciona como plataforma de exposición de producto en vitrinas de conservación y zona de espera, inspiradas en ingredientes como el chocolate o el pistacho.
En el mostrador de líneas curvas y acabados premium, incorporamos una iluminación acogedora y focalizada en las vitrinas refrigeradas combinadas con el techo de luz indirecta y tonos verdes que crean un ambiente atractivo y dulce.