En el tejido urbano de Benidorm, este centro social se presenta como un volumen rotundo y preciso que dialoga con su entorno inmediato. Su envolvente de hormigón visto texturizado, con entablillado de madera, de geometría curva y aristas definidas, configura una presencia monolítica que responde tanto al contexto como a la organización interior del edificio.
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El hormigón, empleado como estructura y acabado final, transmite solidez, durabilidad y riqueza matérica. En particular, el acabado potencia la expresividad táctil y visual del material, acentuando la continuidad de las formas curvas del volumen. Mientras tanto, el interior introduce calidez mediante revestimientos de madera natural. Panelados curvos, volúmenes independientes y una escalera escultórica organizan los usos con claridad funcional y espacial.
El proyecto destaca por su ejecución rigurosa, la limpieza de los detalles y la integración precisa de instalaciones. Una arquitectura institucional que, sin renunciar a su fuerza formal, ofrece espacios acogedores y accesibles, pensados desde la escala humana.